Lo primero que debo decirte es que pienses dos veces si tienes una real necesidad de eliminarlos. El punto es que no sólo ellos no son del todo malos, sino que su presencia es muy beneficiosa pues son insectivoros, esto significa que tendrás menos plagas (incluidas hormigas) si sostienes su presencia en el jardín.
En suma trato de decirte que si tu intención de apartarlos se debe sólo a un tema de estética o simple asco, hagas un verdadero esfuerzo por superar estos puntos, especialmente sabiendo que no debes tenerles miedo.
Ahora bien: es claro que a vees se presentan otras situaciones tales como un jardín donde hay muchos niños y bebés y éstos le tienen miuedo. Dependiendo de la edad del niño, hay que enseñarles que ellos son “feos pero buenos”. Si esto no es posible hay formas de alejarlos.
La primera medida es muy sencilla, pero suele tener un costo para el jardín y es minimizar los niveles de humedad. Esto puedes hacerlo si hay rincones muy húmedos (veredas, cobertizos etc) donde no tengas plantas. Seca al máximo y echa cal, los sapos no sobrevivirán en ese medio (la medida tampoco los matará) y simplemente se alejarán.
Otro método natural (es una opción que personalmente te recomiendo pues no atenta contra el equilibrio natural) es plantar salvia y/o ajenjo, preferentemente en las cercanías a sus guaridas (si sabes dónde están). Estas plantas no les gustan y también se alejarán ; la buena noticia es que tampoco gusta a las víboras de modo que si padeces este problema solucionarás dos inconvenientes en uno.
Imagen: proyectolectura













