
Los pequeños Crocus crecen prácticamente a ras del suelo y lucen soberbios entre el césped con sus hermosas flores púrpura y amarillo.
Son plantas perennes que no superan los 15 cm de altura en sus flores, aunque las hojas pueden ser un poco más largas.
Sus vistosas flores acampanadas crecen mejor al sol, aunque también lo harán con absoluta generosidad en una sombra ligera y con riego moderado.
Deben plantarse a poca profundidad y preferentemente hay que hacerlo antes de sembrar el césped.
Muchas especies desprenden un agradable y delicioso aroma a miel.
Hay demasiados tipos de Crocus, tanto es así que resulta prácticamente imposible hablar de la floración, ya que algunas lo hacen en otoño, otras en invierno y una gran cantidad lo hace en primavera.
Justamente esta capacidad y variedad de floración, sumada a sus magníficas flores de colores alegres y brillantes, las convierte en plantas muy apreciadas en jardinería.
Una pequeña planta que puede resultar un gigante en cuestiones de alegrar tu jardín.
Imagen: Monasette













