
Un viejo dicho popular de origen alemán dice: “ante el sáuco se debería quitar el sombrero“, lo que nos revela claramente el valor que tiene esta planta para la humanidad. Hemos hecho referencia antes a esta planta, prometiendo que haríamos referencia un poco más en detalle al fundamento de esta afirmación. De hecho es mucho lo que podemos decir y los avances de la ciencia (especialmente si hablamos de sus aplicaciones medicinales) crecen día a día. Así pues…, como promesas son promesas… aquí está nuestro aporte.
Es una planta tan versátil, que acerca de ella encontraremos mitos y también verdades científicamente comprobadas. Por ejemplo, se dice que protege a la casa y a sus habitantes. En tiempos antiguos, se utilizaba como remedio universal: se creía que las infusiones de sus flores aliviaban resfriados, efectos de la gripe y de la fiebre del heno.
Lo cierto es que sus frutos contienen mucha vitamina A y C, y por ello la acción de prevenir resfriados sea presumiblemente, verdadera.
Se la solía definir como un tesoro medicinal, ya que con su corteza interior, se conseguía elaborar preparados que se utilizaban como estimulantes hepáticos y contra el estreñimiento. Sus hojas se usaban como base para preparar cremas y pomadas de uso externo para contusiones y dislocaciones.
Por si todo esto fuera poco, sus frutos y flores son deliciosos.
En un próximo post, compartiremos algunas de las muchas y -por cierto- muy variadas recetas gastronómicas en las que el uso de esta planta es factor fundamental. ¿Se puede pedir algo más?
Te invito a estar atento, próximamente volveré sobre este tema, y como has podido comprobar… cuando prometo ¡cumplo!
Imagen: eureka.ya.com













