
En nuestro post anterior, hacíamos referencia a los múltiples términos que se utilizan como sinónimos, aunque no lo sean, en referencia a los suelos, en agricultura y jardinería. Hablemos hoy de suelo, propiamente dicho. El suelo es un complejo sistema, dinámico, con permanentes transformaciones entre sus componentes. Se halla integrado por tres fases…
…a saber:
- fase sólida, compuesta por materiales inorgánicos en un 45% del volumen total y materiales orgánicos, que representan un 5%
- fase líquida, que consta de agua e iones minerales disueltos en ella que en su conjunto forman la denominada solución del suelo y constituyen un 35 %
- fase gaseosa, que consta de oxígeno y dióxido de carbonoprincipalmente, con un porcentaje del 15 al 25 % sobre el total.
Un suelo con estas características es considerado normal y de condiciones óptimas para su uso en jardinería o agricultura. Cuando estas proporciones cambian, las propiedades físicas y químicas cambian notoriamente: un suelo compactado rechaza un riego adecuado, en tanto que un suelo suelto, escurre fácilmente, perdiendo por percolación el agua y los nutrientes en ella disueltos.
Esta reducción de la presencia del agua, determina una disminución en las reacciones químicas que permiten la liberación de macro y micronutrientes minerales presentes en las rocas, lo que trae aparejado su empobrecimiento.
Imagen: consumer.es













